Descripción
El HMS Belfast es un crucero de la Segunda Guerra Mundial, hoy un buque museo amarrado en el Támesis, en Londres, junto al Tower Bridge. Hay nueve cubiertas abiertas, desde el puente y las torretas de los cañones hasta las salas de máquinas, y el barco lo gestiona el Imperial War Museum.
Sus cañones de proa apuntan a un área de servicio de autopista. Los cañones de 15 centímetros de las torretas A y B están dirigidos hacia London Gateway, en la M1, a unos 19 kilómetros, para mostrar hasta dónde podían disparar.
La visita sigue tres temas. Life on board muestra la enfermería, la cocina, la lavandería, la capilla y los comedores de la tripulación, algunos con figuras vestidas. The inner workings lleva por debajo de la línea de flotación, a las salas de máquinas y calderas, un pañol de proyectiles y la estación de transmisiones, donde hay un ordenador mecánico.
Action stations abarca la cubierta superior, la sala de operaciones, el puente del almirante y los cañones. No te pierdas la torreta Y, la torreta más a popa, donde sonido y efectos recrean el combate de un artillero durante la batalla del Cabo Norte.
Botado en Belfast el día de San Patricio de 1938, el crucero llevaba menos de tres meses en la guerra cuando una mina magnética le partió la quilla. Muchos esperaban que fuera desguazado. En cambio pasó más de dos años en reparación y volvió con más blindaje y un nuevo radar.
El 26 de diciembre de 1943, en la noche ártica, ayudó a dar caza al acorazado alemán Scharnhorst en la batalla del Cabo Norte. Por ello fue el buque insignia del escuadrón de cruceros que encontró al Scharnhorst y lo obligó a retirarse.
El Día D, el 6 de junio de 1944, abrió fuego a las 5:30 de la mañana contra una batería alemana en Ver-sur-Mer, cerca de las playas de Gold y Juno. Churchill quería presenciar los desembarcos desde su cubierta; hizo falta el rey para detenerlo.
Luego combatió en Corea. En 1971 volvía a ir camino del desguace cuando una fundación privada lo salvó y lo amarró en el Pool of London, cerca del Tower Bridge. En 1978 pasó a ser una sede del Imperial War Museum.
Dos detalles cuentan su historia. Está pintado con el camuflaje Admiralty Disruptive que lució de 1942 a 1944, y sus dos mástiles se hicieron en 2010 en un astillero cerca de San Petersburgo, con el apoyo de empresas rusas, en una ceremonia con veteranos de los convoyes del Ártico.
Sus cañones de proa apuntan a un área de servicio de autopista. Los cañones de 15 centímetros de las torretas A y B están dirigidos hacia London Gateway, en la M1, a unos 19 kilómetros, para mostrar hasta dónde podían disparar.
La visita sigue tres temas. Life on board muestra la enfermería, la cocina, la lavandería, la capilla y los comedores de la tripulación, algunos con figuras vestidas. The inner workings lleva por debajo de la línea de flotación, a las salas de máquinas y calderas, un pañol de proyectiles y la estación de transmisiones, donde hay un ordenador mecánico.
Action stations abarca la cubierta superior, la sala de operaciones, el puente del almirante y los cañones. No te pierdas la torreta Y, la torreta más a popa, donde sonido y efectos recrean el combate de un artillero durante la batalla del Cabo Norte.
Botado en Belfast el día de San Patricio de 1938, el crucero llevaba menos de tres meses en la guerra cuando una mina magnética le partió la quilla. Muchos esperaban que fuera desguazado. En cambio pasó más de dos años en reparación y volvió con más blindaje y un nuevo radar.
El 26 de diciembre de 1943, en la noche ártica, ayudó a dar caza al acorazado alemán Scharnhorst en la batalla del Cabo Norte. Por ello fue el buque insignia del escuadrón de cruceros que encontró al Scharnhorst y lo obligó a retirarse.
El Día D, el 6 de junio de 1944, abrió fuego a las 5:30 de la mañana contra una batería alemana en Ver-sur-Mer, cerca de las playas de Gold y Juno. Churchill quería presenciar los desembarcos desde su cubierta; hizo falta el rey para detenerlo.
Luego combatió en Corea. En 1971 volvía a ir camino del desguace cuando una fundación privada lo salvó y lo amarró en el Pool of London, cerca del Tower Bridge. En 1978 pasó a ser una sede del Imperial War Museum.
Dos detalles cuentan su historia. Está pintado con el camuflaje Admiralty Disruptive que lució de 1942 a 1944, y sus dos mástiles se hicieron en 2010 en un astillero cerca de San Petersburgo, con el apoyo de empresas rusas, en una ceremonia con veteranos de los convoyes del Ártico.